martes, 3 de febrero de 2009

SOBREVIVIR AL ENFRENTAMIENTO

Este es un nuevo texto de mi amigo Ernesto Perez Vera.Por enesima vez ha sido herido en acto de servicio, por estar siempre en las trincheras y no escurrir el bulto, por tanto tienes mi respeto y de todos aquellos buenos policias que te conocen.

Un fuerte abrazo y espero que te recuperes muy pronto.

Fidelis ad mortem.





Poco o nada se habla en las escuelas y academias de policía del enfrentamiento armado y de las posibilidades de sobrevivir a él.
Por ello, muchos agentes creen que jamás se verán en situación límite y que si tal situación se presenta, con llevar la pistola y mucha munición ya estarán preparados para enfrentarse a casi cualquier agresión.

Otros más avispados y sinceros consigo mismo, a ese pensamiento, añaden la idea de que a las muchas balas hay que sumar las dos prácticas anuales que hacen en el Cuerpo de policía al que pertenecen (cuando se hacen).
Y otros, mucho más realistas han analizado y estudiado el enfrentamiento armado y saben que no solo hacen falta las balas y el entrenamiento esporádico, sino que hay que entrenar mucho y de modo realista, o sea, entrenar de modo casi totalmente distinto a como se hace de manera oficial en el Cuerpo.


Por suerte cada día hay más profesionales encuadrados en el pensamiento o creencia que se ha manifestado en último lugar, del párrafo anterior.
Pero para llegar a esas conclusiones, esos agentes han invertido tiempo y dinero en formación privada, cuando lo lógico sería que la administración que les otorga la facultad para poder realizar detenciones, portar armas y usarlas, les ofreciera no solo la formación adecuada sino que no les negara información sobre la cruda realidad de lo que puede pasar incluso estando perfectamente formado y dotado; no quiero ya decir si no se está medianamente formado en técnicas profesionales defensivas y reactivas..


A esa verdad sobre el entrenamiento serio y realista, hay que unir otros factores no materiales; me refiero a la adecuada forma física y al deseo natural de sobrevivir, ambos son tan fundamentales como las armas y las muchas balas de las que se hablaba al principio.


La buena forma física se puede adquirir con el entrenamiento deportivo frecuente.
Con un poco de deporte varias veces a la semana, se puede llegar a estar en un estado físico medianamente suficiente como para poder soportar determinados ataques físicos.





No pretendo decir que todos y cada uno de los agentes policiales sean atletas olímpicos, pero sí es deseable tener una mediana capacidad cardiopulmonar y muscular, que permita luchar o correr sin riesgo de que nos entreguemos al enemigo por falta de fuerza y resistencia o sin riesgo de que el agente sufra un infarto.
De esto último conozco dos casos cercanos, uno con resultado de muerte.


De todos modos, cuando llega el momento real del enfrentamiento con riesgo inminente para la vida, el cuerpo sufrirá unos cambios hormonales automáticos (1) (cambios no controlados por el sujeto) que ayudarán al agente a potenciar sus capacidades físicas hasta límites que ni él mismo hubiera imaginado jamás.


Pero pese a tener buena forma física, incluso inmejorable, pese a tener las mejores armas y el mejor entrenamiento con ellas en la galería, el principal factor que puede hacer que un ser humano sobreviva al enfrentamiento criminal o al menos lo intente hasta agotar los últimos recursos es, LA MENTE.

La mente es la más eficaz de “las armas” que un operativo (del ser humano en general) puede usar en su defensa o incluso en el ataque.
La resuelta y decidida voluntad de sobrevivir a un ataque, es algo que no todos los seres humanos poseen, es más, está acreditado y muchos de vosotros en vuestro entorno seguro que conocen casos de profesionales bien entrenados física y tácticamente, además de dotados de material adecuado, que han fracasado ante una agresión violenta sin que pudieran hacerle frente, y no por falta de tiempo de reacción sino por falta de coraje en ese instante, falta de instinto y por falta de planteamientos previos y reales que vayan adecuando a la mente y a al cuerpo de lo que ocurre o puede ocurrir en esas situaciones límite.


Es cierto que desde que una persona detecta la agresión y actúa, pasa un tiempo. Ese tiempo será mayor o menor en virtud de la formación técnica y táctica que se posea y de las circunstancias concretas del momento, pero una vez se ha detectado la agresión, se resuelve actuar y finalmente se actúa.

Entonces queda solo un factor en juego, el deseo natural de sobrevivir a toda costa. Un estado de alerta permanente ayuda a recortar tiempos de reacción, ya que la alerta puede detectar indicios de agresión previos a la ejecución y ayudarán al operativo a preparar la defensa o evitar el ataque.





El instinto de supervivencia no es alcanzable mediante entrenamiento, no es logrado por tener más o menos munición, ni mejor o peor material o arma. Ese instinto animal de sobrevivir incluso quintando para ello la vida del atacante, o se tiene o no se tiene.


Al igual que se puede afirmar que cuando una persona ha decidido y resuelto atacar mortalmente a otra, lo va a lograr (el ataque), sea cual sea el resultado final, el cual puede variar en virtud de circunstancias externas, pero el ataque con intención criminal lo lleva a cabo; podemos decir que si un agente NO se ha convencido a sí mismo de que algún día puede llegar el momento de salvar su vida quitando otra…es posible que llegado ese crucial momento, no actúe de forma eficaz o simplemente no reaccione y quede a merced de su atacante.



Concluyendo:

Los factores que pueden determinar que un enfrentamiento armado o no armado, pero criminal, acabe de modo positivo para el agente, podrían ser los siguientes.

1º.- Estado de alerta media o alta siempre que se esté de servicio y a veces y según los casos, también cuando se esta franco del mismo.


2º.- Una aceptable forma física proporcional a la edad y demás circunstancias personales.


3º.- Equipo básico policial y complementos adecuados, así como correcto conocimiento del empleo de los mismos.


4º.- Formación táctica y técnica de intervención policial y tiro reactivo, llevada a cabo de modo muy sincero y realista.


5º.- Mentalización de la crueldad que conlleva un ataque mortal y las consecuencias de una respuesta defensiva extrema. Esta mentalización, quizás sea la única forma de alcanzar el deseo de sobrevivir a toda costa, agudizando el instinto animal, que se tiene o no se tiene. (En realidad todo el mundo lo tiene, eso sí, más o menos desarrollado)


(1) Ver revista TODO SEGURIDAD publicada en mes de octubre de 2008 –artículo sobre cambios FISIOLÓGICOS que sufre el cuerpo humano ante situaciones límite-









5 comentarios:

charles dijo...

Compañero Ender (permiteme que te llame asi), no sabes (aunque me temo que si)hasta que punto articulos como los que pones a disposicion de muchos de nosotros nos hacen ser mucho mas conscientes de los riesgos que afrontamos cada dia casi sin darnos cuenta.
Como dice un amigo mio, Dios( para los que crean) debe ser amigo de los policias y los deja que hagan estupideces sin que les ocurra nada.
Por ello tenemos que empezar a cambiar el chip o de lo contrario la cosa se puede empezar a poner muy mal para nosotros.
Lecciones como el codigo de colores o la piramide del uso de la fuerza cuando se las cuentas a otros compañeros te miran como si hubieras salido de una nave espacial,me temo que para que la gente cambie tendra que ser a base de (Blood Lessons).
Un saludo Ender.

Ender dijo...

Me alegro de leer lo que piensas Charles.Afortunadamente poco a poco la cosa empieza a cambiar y aunque en un pequeño numero, algunos profesores de las academias de policia se empiezan a dar cuenta de la REALIDAD.
Como anecdota te dire que al autor del articulo ha vivido en sus carnes muchas de las cosas a las que hace referencia.

Marlow dijo...

Confieso que éste es un tema que hasta cierto punto me obsesiona grandemente.
Sinceramente creo que las posibilidades que tiene un agente de sobrevivir a un enfrentamiento armado inesperado son muy reducidas, más que nada por la falta de experiencia en este tipo de situaciones límite. Como casi cualquier actividad compleja que afrontamos por primera vez, rara vez nos saldrá bien a la primera, y en el caso de un tiroteo, la primera vez muy bien podría ser la última...

shiroi_okami dijo...

Un artículo muy adecuado y acertado...la importancia no solo de la preparación física y técnica/táctica, sino de una fuerte mentalización, que aparte de ser propia de cada persona, está claro que se "pule" con el entrenamiento dinámico, con un fuerte estrés físico y emocional; sin dolor no hay preparación, por supuesto "dolor sin lesión.".
La actitud combativa del individuo es igual a su capacidad de supervivencia.
Tener en cuenta factores como efecto tunel, el retraso temporal y el bloqueo auditivo; la correcta manera de realizar el servicio común, nivel de alerta adecuado ( como ya se ha comentado el código de colores de Jeff Cooper.), una transición de fuerza adecuada y control en la intervención (si se puede.) evitando la hipervigilancia tanto activa (el exceso.) como pasiva ( la paralización.).
Recordar que somos agentes reactivos; lo primero que se debe enseñar, es que casi siempre la primera te la llevas y no la verás casi ni llegar.
No me extiendo ya más, porque no soy un experto y porque esto daría para un seminario completo de días de duración.
Como me dijero una vez "...si supieras seguro que mañana tu vida iba a estar en juego...¿Cambiarías algo de tu preparació?." (aun a cuesta de tu cuenta corriente.)
CIVIS PACEM PARA BELLUM.

shiroi_okami dijo...

Un artículo muy adecuado y acertado...la importancia no solo de la preparación física y técnica/táctica, sino de una fuerte mentalización, que aparte de ser propia de cada persona, está claro que se "pule" con el entrenamiento dinámico, con un fuerte estrés físico y emocional; sin dolor no hay preparación, por supuesto "dolor sin lesión.".
La actitud combativa del individuo es igual a su capacidad de supervivencia.
Tener en cuenta factores como efecto tunel, el retraso temporal y el bloqueo auditivo; la correcta manera de realizar el servicio conmun nivel de alerta adecuado ( como ya se ha comentado el código de colores de Jeff Cooper.), una transición de fuerza adecuada y un control en la intervención (si se puede.) evitando la hipervigilancia tanto activa (el exceso.) como pasiva ( la paralización.).
Recordar que somos agentes reactivos; lo primero que se debe enseñar, es que casi siempre la primera te la llevas y no la verás casi ni llegar.
No me extiendo ya más, porque no soy un experto y porque esto daría para un seminario completo de días de duración.
Como me dijero una vez "...si supieras seguro que mañana tu vida iba a estar en juego...¿Cambiarías algo de tu preparació?." (aun a cuesta de tu cuenta corriente.)
CIVIS PACEM PARA BELLUM